jueves, junio 22, 2006

La fiesta del Corpus Christi en Villaviciosa.

La plaza de Obdulio Fernández recoge, a los pies de la cabecera de la Iglesia románica de Nuestra Señora de La Oliva, un altar precedido de una alfombra de flores hasta la carretera.

El Jueves del Corpus Christi tiene su máxima expresión el domingo siguiente en Villaviciosa.

Antiguamente era una de las fiestas en las que tenían privilegios los nobles afincados en la Villa: ‘En la dicha villa y comarca hai quatro casas, que son: la del Busto, que es la torre que está junto a la Yglesia de la dicha villa, a la puerta que llaman de la Puente; con los de Baldés, que son los de la casa de Sorribas por descender de la dicha casa del Busto por línea recta; los de la casa y torre de la Pedrera, que está fuera de la villa, que son los de Peón; los del apellido de Solares, que es la casa de esta villa por estar allí mui naturalizados. Los descendientes de dichas quatro casas llevan por costumbre las quatro varas al Palio del Santísimo Sacramento quando sale en el día Corpus Christi y no las lleva otra persona estando presentes los descendientes de las dichas quatro casas’ (TIRSO DE AVILÉS: Armas y linajes de Asturias y Antigüedades del Principado, GEA, Oviedo 1991, pág. 76)


Detalle del ara para la ceremonia de la misa del Corpus Christi.

La fiesta representa, en la religión católica, la conmemoración de la resurrección y reencarnación de Jesús y de la vida eterna, pues ese día, el "Jueves Santo", durante la "Última Cena", Jesús convence a sus discípulos de que tanto el pan como el vino que acaba de bendecir son su Cuerpo y su Sangre.

Procesión a su paso por la Calle José Caveda y Nava.

Por tanto el Corpus Christi representa la institución más importante de todo el núcleo de creencias católicas: nada menos que el 4º de los 7 Sacramentos, el Sacramento de la Eucaristía.

Detalle en la misma calle.

El origen cristiano de esta fiesta se atribuye a la santa Juliana, monja agustina que llegó a Priora de una comunidad en Cont Cornillon y, como fervorosa devota del "Santísimo Sacramento", defendió la institucionalización de una fiesta en su honor, llegando a convencer, de la conveniencia de la misma, a Jacques Pantaleón, que con el tiempo se convertiría en el Papa Urbano IV.

Colocación del Corpus Christi en las inmediaciones del altar y a la derecha de los fieles

Parece que fue el obispo Roberto de Thorete quien, influenciado también por la dotes persuasivas de la santa Juliana, en virtud de su competencia, invoca sínodo en 1246 y ordena la celebración de la fiesta en ese año.

Detalle del estardarte bordado con la representación del Corpus Christi.

Posteriormente, el Papa Urbano IV en la bula "Transiturus", publicada el 8 de septiembre de 1264, ordena se celebre la fiesta del "Corpus Chisti" en el jueves siguiente al domingo de la Santísima Trinidad. Conviene reseñar que el oficio fue compuesto por Santo Tomás de Aquino. Curiosamente, en 1270 se funda Villaviciosa.

Llegada del Corpus Christi a la Plaza Obdulio Fernández.

El Concilio de Trento (1545-1563), en tanto que reacción contrarreformista, ve precisamente en en el "Corpus Christi" uno de sus pilares doctrinales y lo dota de una solemnidad sin precedentes al declarar que el Santo Cuerpo, convertido en tal el pan tras el acto de la Eucaristía, sea llevado en profesión por las calles y lugares públicos.

Anuncio de la llegada del Corpus a la Plaza de Obdulio Fernández.

En Villaviciosa, villa donde las haya con creencias muy arraigadas,se celebra la fiesta del Corpus Chisti no sólo mediante la veneración pública en procesión por el casco histórico, sino también mediante misa en la cabecera exterior de Santa María de la Oliva y mediante la realización de la Primera Comunión, del recibimiento de los nuevos catecúmenos del "Corpus Christi".

El Corpus Christi bajo palio.

Tan es así que a ella remite Plácido de Jove y Hevia en estos términos:

'La procesión del Corpus era la más lucida y acompañada, llegando el Santo Carro a la iglesia materialmente cubierto de flores, y eso que no todas caían en él, pues algunas se retardaban y la casualidad hacía que cayesen sobre algún joven que no era enteramente indiferente a las delicadas manos que las arrojaban.

'Eran parte obligada de esta procesión algunas señoras de edad, solteras y pobres, que recibían pensión fija de los caballeros por verdadera caridad cristiana, aunque los malévolos lo atribuían a recuerdos de juventud.

'Tampoco faltaban a ellas dos tipos de esos característicos que siempre existen en los pueblos: un enano, llamado por antítesis mil hombres, y un modelo más acabado de la exaltación realista, la famosa pordiosera Cecilia (32)' (JOVE:1967,143)


Detalle de acceso del palio a la Plaza de Obdulio Fernández.

La importancia de esta fiesta para Villaviciosa, la ha puesto de manifiesto de manera concisay clara GONZÁLEZ PEREDA, dice así:


Detrás, a ambos lados de la procesión, las niñas en la mano izquierda en el sentido de la marcha y los niños, en la mano dereha, llegan a la Plaza de Obdulio Fernández donde se encuentra el altar y donde continuará la celebración.

‘El Corpus Christi fue otra fiesta de gran tradición en Villaviciosa, organizada por la Cofradía del Santísimo Sacramento y revestida de gran celebración y solemnidad. Celebrábase también la octava del Corpus con procesión y fiesta profana, pero con menos solemnidad que el día grande. Las calles por donde discurría la procesión se alfombraban con romero, “cenoyu”, “xunclos” y espadañas. Se engalanaban los balcones y los distintos gremios de artesanos y cofradías llevaban su estandarte a la procesión. El Santísimo, bajo palio, portado por viejas familias de la villa, era escoltado por la Guardia Civil, de gala. Iba a la procesión el Carru Santu, tirado por una pareja de bueyes engalanados, que iba llenándose con las flores que tiraban a su paso. Esta fiesta estaba financiada en parte por el Ayuntamiento, que en el año 1839, por poner una muestra, aportó a la misma 600 reales de vellón. Para comparar el cambio de moneda y dar una idea aproximada de la importancia de la fiesta, una fanega de escanda asturiana valía entonces 64 reales, de trigo 60 y de maíz 38. Celebrábase también el Corpus en la capilla de Sebrayu, con romería, y en Sietes, donde el año de 1928 la misa solemne fue cantada por el popular “gaiteru de Lliberdón”

Siguiendo el orden señalado, las niñas se colocan en hilera en la mano izquierda, bordeando la alfombra de flores, y los niños a la derecha

‘Las Sacramentales son las mismas fiestas del Corpus, generalmente retrasadas por voluntad de los párrocos con el fin de darles más solemnidad con la asistencia de otros párrocos vecinos. Eran las fiestas más esplendorosas de la parroquia, junto con la patronal y se celebraban en todas las parroquias del concejo. A menudo, solían coincidir con la Primera Comunión de los niños de la Parroquia’ (GONZÁLEZ:s.d.,27-28)


A continuación, entra el la Plaza de Obdulio Fernández la Banda de Música del concejo.

Recogemos en las presentes fotos, la celebración de dicha fiesta el pasado domingo: 18 de junio de 2006.

Inicio de la celebración. Detalle del momento en el que el sacerdote carga el incensario

Regreso por el Ancho hacia la iglesia parroquial.

Detalle del portaestardarte en el Ancho.

Detalle de la Banda de Música en el Ancho. en primer término, Cristina Parjón García.

Vicente Rodríguez Otero

ESN: 88162-060720-798760-58





Sobre la nota a la que hace referencia el texto y que reproducimos más abajo, pues no tiene desperdicio, es conveniente leer también lo que al respecto dice Etelvino González López (GONZÁLEZ:1999,21).

Notas:

'(32) Esta célebre mujer, cuando en los días festivos los realistas pasaban por delante de su casa después del ejercicio en el campo de San Francisco, se unía a ellos y los acompañaba hasta la plaza donde rompían filas tan sólo por girtar ¡Viva el Rey! ¡Viva la Religión!, gritos de ordenanza al disolverse aquella fuerza.

'Llevaba su exaltación hasta tal punto de que, viéndose en sus últimos años en necesidad de pedir limosna, si le daban una moneda con el busto de Cristina, la rechazaba y sólo admitía las de Fernándo VII'



BIBLIOGRAFÍA:

JOVE Y HEVIA, P. de (1967): ‘Una villa española hace cuarenta años’, BIDEA 61, Oviedo 1967, pp. 127-147. La obra de referencia reproducida como artículo, Una villa española hace cuarenta años, fue publicada por el citado autor en 1872 en Madrid, por lo que los 40 años atrás a que hace referencia el título han de contarse a partir de esa fecha, la de 1872. Puede verse el artículo completo en: http://tematico.princast.es/cultura/ridea/ConsultaBoletines/ridea.swf

Asimismo existe una edición crítica de Cubera en la que Etelvino GONZÁLEZ LÓPEZ contextualiza la obra y permite entender, a mi juicio, sino todas muchas de las claves que se esconden tras el cándido mensaje de Plácido de Jove y Hevia. Véase referencia más abajo.

Nosotros, por comodidad del lector, remitimos a la edición del BIDEA pues es accesible desde la red.

GONZÁLEZ LÓPEZ, Etelvino (1999): ‘Una villa española hace cuarenta años. El retrato de don Plácido, en JOVE HEVIA, Plácido de (1999): Una villa española hace cuarenta años, cuadernos Cubera, nº 11, Villaviciosa, págs. 15-32.


GONZÁLEZ PEREDA, Miguel (s. d.): Fiestas y romerías de nuestro concejo, Cuaderno Cubera, nº 4, Villaviciosa, 56 págs.

lunes, junio 19, 2006

El anuncio...

Posted by PicasaPese al estado ruinoso de alguno de los edificios la calle Eloisa Fernández (Villaviciosa), la misma conserva restos nobles, ricos y propios de la segunda mitad del siglo XIX, cuando se desarrolla el Barrio de la Oliva. En este caso, recogemos una de las fachadas de un edificio de 1864: antepechos con rejería metálica, lienzos de mampuesto y zonas estructurales y vanos enmarcadas con sillar de piedra con decoración al uso.


Hace un mes aproximadamente, el Ayuntamiento tomó la decisión de cerrar el paso por la acera de los números pares, los del norte, en la Calle Eloisa Fernández, la que arranca del cruce de la Oliva en dirección al Puntal y Tazones. Acera que da servicio fundamentalmente a toda la población, no es poca, que vive, trabaja o accede a servicios en la Calle de la Oliva. Además de toda la población del Puente Huetes en adelante. ´

La C/ Eloisa Fernández es un elemento importante tanto en la trama urbana, desde finales del siglo XIX, con algunos elementos arquitectónicos representativos del momento, como en la trama social, pues la inicia el edificio, recientemente restaurado, de la Fundación Cardín, que merece la pena visitar.

La decisión del referido corte de acera parecía estar motivada por peligro de derrumbe de alguno de los edificios comprendidos entre los números 8 y 16.

Se colocaron vallas que impedían totalmente el paso en esa dirección y se rogaba a los peatones que circulasen por la acera de enfrente mediante carteles colgados de las vallas, por lo que para leerlos y enterarnos de que corríamos peligro teníamos que agacharnos y colocarnos en la carretera.

Sin embargo, todo es una broma pesada, pues enfrente lo que hay es un cruce: el cruce de Eloisa Fernández y el Callejón del Canto. De tal manera que los peatones nos veíamos igualmente expuestos.

Asimismo, en toda la calle no hay paso de peatones y, teniendo en cuenta las señales de prohibición de velocidad a más de 70, los vehículos circulan ya a velocidad considerable, pues interpretan que están fuera de zona urbana, pues la señalización así lo indica.

Como barrio joven, el de La Oliva está bien tramado generacionalmente, por lo que abundan tanto niños como personas mayores.

La situación se volvió peligrosísima para los transeúntes, pues teníamos que cruzar a la esquiva de coches. Especialmente sensibles a esta nueva situación son los niños que van y vienen a la escuela y las personas mayores.

La situación se fue haciendo cada vez más insostenibles y se recogieron firmas solicitando una solución a quien teniendo en frente de casa el problema mira hacia otro lado.

Como solución se optó por una chapuza: colocar las vallas contra los lienzos de los edificios ruinosos, reduciendo a más de la mitad el ancho de una acera ya de suyo estrecha. Por lo que ahora estamos casi peor que antes, pues en algunos puntos los peatones tenemos que invadir la carretera si queremos llegar a la Villa. Otros ni siquiera pueden pasar, por lo que tienen que cruzar la calle corriendo y en situaciones de verdadero riesgo. Además, como esa es la única acera de acceso al centro de la Villa, tienen circulación de peatones en las dos direcciones, por lo que si dos personas se encuentran forzosamente, una, a la carretera.

La desidia es tal que habrá que esperar a que ocurra un accidente mortal para recibir el pésame y luego, eso sí, se pondrán en marcha todas las soluciones que podrían haberlo remediado.
Pero lo peor aún está por llegar, pues el verano todavía no despuntó.

Sin embargo, lo más sangrante, lo que personalmente más me duele y me indigna, es que el responsable en última instancia de las decisiones que se toman a este respecto, vive enfrente del lugar que señalamos.


Posted by PicasaFachada de la manzana de la discordia, antes de ser declarada en ruina por la Administración local. Edificio probablemente de la segunda mitad del siglo XIX, pues tanto el estilo de los vanos como el desarrollo de una galería acristalada bajo estructura de metal posee una decoración propia de dicha época (Villaviciosa). Asimismo, es en esa época en la que se consolidan este tipo de dependencias en las casas asturianas.


Posted by PicasaVista de la parte trasera del edificio anterior (Villaviciosa). Dentro de dichas ruinas se conservan elementos arquitectónicos probablemente más antiguos y sobre los que se adosa el edificio de nueva planta en la segunda mitad de mil ochocientos y ahora en ruinas, o bien reaprovecha y remodela parcialmente la edificaciones preexistentes. En cualquier caso, a nuestro juicio, ahí hubo alguna dependencia señorial y parte de otras dependencias que aún se conservan en estado ruinoso, debieron ser auxiliares de aquella.


Posted by PicasaDetalle de cómo queda el tránsito de la Calle Eloisa Fernández (Villaviciosa) tras la colocación de las vallas. Previamente, llegaron incluso a no permitir el paso a los peatones.



Posted by PicasaSituación cotidiana de tránsito de todos los vecinos del Barrio de La Oliva, Huetes y El Riañu (Villaviciosa), tras declararse ruina el edificio al que en las fotos anteriores hacíamos referencia.


Posted by PicasaOtro detalle de la C/ Eloisa Fernández (Villaviciosa).


Posted by PicasaOtro detalle de tránsito de niños en la C/ Eloisa Fernández (Villaviciosa)



Situación a la que a diario nos vemos sometidos los vecinos del Barrio de La Oliva, Puente Huetes y El Riañu (Villaviciosa).


Mi amigo Beni, que junto con los demás vecinos se ve expuesto a peligro por falta de soluciones al tránsito de peatones en la Calle Eloisa Fernández.

Posted by PicasaEsquina del Callejón del Canto con la Calle Eloisa Fernández (Villaviciosa), situada frente por frente de la zona protegida por ruinosa. Es evidente, que la circulación, por esa mano, queda interrumpida para los peatones por falta también de un paso o señalización segura. Más aún, debido a que el de la Oliva se ha convertido en una encrucijada de acceso a la Villa, la formación de caravanas en la C/ Cavanilles y la ausencia de circunvalaciones, provoca que bastantes conductores tomen el Callejón como un atajo, por lo que el número de vehículos circulante es también elevado en ese tramo.



Vicente Rodríguez Otero


ESN: 48511-060720-402245-19

sábado, junio 17, 2006

No comento.


Posted by Picasa Cartel en el Centro de Salud de Villaviciosa.



Vista parcial del cementerio de Amandi.





Detalle del cubo de basura



Vicente Rodríguez Otero

ESN: 34104-060720-258171-40

Los rincones de Villaviciosa

Edificios del Ancho.



Detalle de uno de los balcones de la citada calle.



Edificio de Valdés, en la Plaza de Carlos I, en la que el Ayuntamiento aún mantiene la denominación de Plaza de José Antonio.



Detalle de uno de los vanos con antepecho del citado edificio.



Calle del Agua.



Callejón del Agua.

Posted by Picasa


Vista nocturna del Callejón.


Detalle nocturano de un edificio de dicha calle.




ESN: 29040-060720-946175-73

Vicente Rodríguez Otero