jueves, agosto 31, 2006

Nacimiento público de un gran fotógrafo: D. Alejandro Riva Collada.



Hoy no voy a colgar mis fotos, hoy sólo quiero hablar de una exposición de fotografía, mejor: de la exposición de fotografia. La que ha montado un amigo, un gran amigo: Alejandro.

Se inaugura mañana, 1 de septiembre, y será sin duda, culturalmente hablando, el acontecimiento más importante de la Villa. No exagero no.

Existe la falsa creencia, doblemente falsa, por falsa y por extendida, de que la objetividad ha de estar basada en la ignorancia, así, objetivamente hablando resulta un inconveniente hacer valoraciones públicas de lo que los amigos construyen, pues esa ponderación del trabajo podría tacharse de ‘subjetiva’. Sin embargo, tal creencia no es más que un recurso de gente frustrada para que no se hable bien de nadie. De los amigos y sobre todo de los buenos amigos uno puede y debe hacer crítica y crítica sana precisamente porque basa su juicio en el conocimiento personal y profundo del objeto o de la persona criticada. Más en este caso que la obra y la persona lo merecen. Y no me pregunta cuál de ellos más.

Cuando llegué a la Villa para quedarme, hace ya cuatro lustros, fue a Alejandro Riva una de las primeras personas que conocí y el entonces estudiante de Filosofía es hoy un Profesor reputado en los sitios por los que ha pasado. Esto es lo que se espera de cada persona que se esfuerza. Sin embargo, en este caso hay más. Yo he visto crecer y hacerse intelectual y culturalmente a Alejandro Riva Collada y las dotes de reflexión innatas van acompañadas de una gran capacidad de observación cultivada. Su visión estética del mundo, en la definición etimológica del término, como un estar éticamente, le ha llevado a mantener posiciones siempre serenas pero que por certeras y agudas, pese a su baño de ironía, normalmente están denostadas por los poderes ‘públicos’, es decir, por aquellos que se apoderan de lo público para intereses privados. Hasta tal punto que cada vez que publica determinados artículos, la prensa en la que aparece, ¡ qué casualidad oye!, desaparece de los bares de la Villa.

De este relevante compromiso social existen buenas muestras, la última puede verse en El Fielato, la titulada: ‘Cantinero de Cuba 1’. Todo ello, no es más que, como en el caso de la docencia, otro aspecto de la rica personalidad de Alejandro. Si la palabra ‘polifacético’ no significase lo que significa la utilizaría aquí, pero no puedo porque Alejando, Alejandro sólo tiene una cara. Y ahora… y ahora toca la fotografía. ¡Y qué bien! Es evidente que tenemos aquí, entre nosotros, a un artista y que tenemos mucha suerte. Yo he visto ya las fotos y sé de qué hablo.

Estamos ante un conjunto de tomas sobre la Ría de Villaviciosa sencillamente ‘impresionantes’. Sólo 11. Difícil escoger alguna como la mejor, pero además, lo más gordo: dejan mucho sabor, pero escaso. Todas atisban muchos aspectos de la Ría al mismo tiempo que transmiten la luz de este país, de este lugar. ‘Reflejos y contraluces’ que así tituló Alejandro, Don Alejandro RIVA COLLADA, la exposición, no es más que un epígrafe que, a mi juicio, sólo condensa parcialmente y no agota el contenido ni el cometido de lo expuesto.

Si se lee la presentación que de su obra más abajo hace él mismo, podrá observar un valor que aparece también en las fotografías: la humildad. Don ALEJANDRO RIVA COLLADA curiosamente no habla de su trabajo ni de su visión estética, sino que habla de lo que ama, de esta Ría preñada de vida y describe con las fotos gráficamente el frágil equilibrio que la hace posible tal cual el la ‘concibe’.

Y si la exposición de fotografías de DON ALEJANDRO RIVA COLLADA en ‘El Rincón de los Artistas en el Café de Vicente’ ya es la caraba el sitio ni te cuento. Ir al Café de Vicente a partir del 1 de Septiembre de 2006 a tomar buen café, recibir buen trato, una sonrisa y observar las fotos de referencia destacando sobre un fondo marrón es un placer que personalmente no me pienso perder ni uno sólo de los días que dure la exposición. Y Vd... vd decide.

No voy a comentar una a una pero sí decir que la mayor de las fotografías, una composición panorámica del lugar, tiene además del trabajo de campo de alguien que conoce palmo a palmo el relieve y sus formas un trabajo de ‘revelado’ que sólo el autor podría ponderar.

El inventario de lo expuesto es el siguiente:

1. Entre el castru y la iglesia. 2. Pescadores en la barra. 3. A amasueles. 4. Juan Salvador. 5. Atardecer en La Ría. 6. Martín Pescador. 7. La Enciena desde Bedriñana. 8. Varadero. 9. La Familia de coríos. 10. Piragüistas. 11. Camuflaje.

TEXTO DE D. ALEJANDRO RIVA COLLADA:

‘Las fotos que aquí se presentan intentan ser una invitación al paseo respetuoso por La Ría.

‘La fotografía exige intención, búsqueda, y mientras La Ría exista tal y como la concibo, lo más parecida a la de mis juegos infantiles, maltratando inocentes cangrejos, o a la que me proporcionó mis primeros dineros como “sacador de xiagora”, seguirá siendo un lugar perfecto al que regresar semana tras semana.

‘Una ría habitada por piragüistas, mariscadores, pescadores tradicionales y una inmensa gama de animales que viven a su abrigo no deja espacio para la moto de agua y la lancha rápida.


‘ Los mayores enemigos de lo que tenemos somos nosotros mismos.


‘Reitero la invitación al paseo tranquilo, si se quiere de ‘tacón de aguja’, buscando alguna sorpresa en su luz, en esa luz que siempre cambia’


‘En el Café de Vicente a 1 de septiembre de 2006.’

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